11 de Abril de 1891
Caminando por la noche, la luna viéndome desde el esplendor de su reluciente rostro, por una calle vieja de adoquines destrozados y mojada por una suave llovizna que con leves estímulos hace empapar mis ideas de pensamientos y enojos, amores y desacuerdos que mi alma misma no sabe hacia donde ver...
"¡oh dolor!, ¡oh amada!, es la septuagésima vez que salgo a buscarte. ¿Dónde podrás estar?"
El viento recio empuja los árboles haciéndolos reproducir sonidos de penumbra y dolor... acabados por el hombre que nada ve sino su propio bienestar.
Tienen ojos, boca, oídos y brazos largos y poderosos, pero son muy pacientes como para atacar, demasiado para mi opinión, pero si me lo preguntan ahora, les agradezco esa paciencia ya que puedo caminar tranquilo, aunque tenga que estar expectante hacia otros estímulos que la noche guarda.
Gestos involuntarios, mi cuerpo se estremece al andar y el frío insolente que no para de erizarme los cabellos y helar mis nervios...
Cada paso que doy es como si mis pisadas infundieran un aura que me hace querer caminar y nada más que caminar... las luces están algo viejas por eso titilan... viene un auto, es viejo y oscuro, su motor hace tanto ruido que casi no puedo hablarle a mi ser... pasa sin siquiera notarme, es mejor.... no quiero tener nada que ver con los lugareños... el tiempo sigue y la caminata avanza.
Es la 1:05am, hace mucho frío y esto, con lo que he llegado, no me alcanza, es curioso: he estado en lugares donde la saliva de mi boca se convertía en hielo solo con abrirla para hablar, pero nunca había sentido tal frío y menos con tan solo caminar, pero es un estímulo extraño, como una helada producida por la soledad. Apresuro el paso, he escuchado unas voces.
Sigo caminando por la adoquinada y vieja calle, no hay luz y el viento parece que empieza a soplar un poco más... a lo lejos una figura extraña, no tiene color, y no parece uno de ustedes... al acercarme cada vez más pareciera que la extraña figura se aleja de mi, entonces siento una brisa muy suave y veraniega... es extraño, empiezo a sudar... de pronto las luces vuelven y esta figura empieza a saltar, de un lado a otro... -han escuchado a un ave cuidar su nido y sus pichones? Pues esto es diez veces más... un sonido espantoso.. no puedo más... mis tímpanos sangran, el equilibrio abandona mi cuerpo, mi cordura vomita miedo y mis rodillas apenas sostienen mi cuerpo al menos para no caer enseñoreado por la incertidumbre y la ignorancia a lo que extrañamente podría ser natural...
Tengo que salir de aquí, estoy en el empapado piso lleno de llanto y pavor, no me puedo levantar....
- "si no te levantas ahora y usas todas tus fuerzas para salir de aquí, no tendrás nada que contar, pensé."
Cada segundo parecía un metro en lo que esa cosa se acercaba, sus chirridos cada ves mas fuertes y desgarradores, es algo que no podría explicar, tomé valor, levanté mi cabeza y corrí, nunca antes había sido invadido por tal energía y pavor... no sentía mis piernas, no sabía a dónde iba pero no podía dejar de correr, sentía como "eso" estaba literalmente sobre mi, chirriando, gritando... cual ave arpía desquiciada por el dolor... no se ve nada, solo oscuridad... tropiezo, caigo y veo delante: ante mi un vehículo abandonado... subí sin pensar, me encerré y no podía dejar de rezar y llorar... nunca tuve así un espanto igual...
Sin llaves, el auto no encendía, no podría ser peor... esto es así mi final, pensé. Las luces de la calle volvían y se iban.
De pronto, una extraña figura femenina se acercó muy rápido directo al vehículo y se subió....
Me miró fijo a los ojos y yo a ella, no podía dejar de mirar... sucia, mal tratada, flaca y casi sin vida... recogí su cabello, áspero y con mal olor, cuando vi sus ojos, no lo podía creer, ¡¡Era ella!! y ¡hoy era ese día! al fin mi adorada regresó, volvió.! al fin y para siempre... -de repente otra vez ese chirrido infernal, pero ahora, yo tenía alguien por quién luchar.
Saqué la llave de tuercas del auto y le hice frente a la bestia... fui tras ella en su busca y me enfrenté...
Destrocé su pico.. ya no gritaba... rompí sus ennegrecidas alas, ya no volaba... corté sus entrañas... ya no respiraba....
Volví al vehículo a ver a mi amada, pero ya no estaba más. Salí de él para buscarla en el horizonte pero no había nada por ningún lugar. En el frente del coche, sostenido por el limpia-parabrisas, un papel mugriento se dejaba ver, lo leí, pero yo no lo podía creer...
- "Amor, esto fue una muestra de que siempre estaré ahí para amarte y recordarte todo lo que junto a ti viví... adiós"
Y desde ese día entendí, que jamás yo a mi amada perdí, solo me está esperando en un lugar en el que cuando llegue mi tiempo, he de visitar.
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